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miércoles, febrero 15, 2006

"Deus Caritas est", la Encíclica que pone al descubierto las carencias de nuestro mundo secularizado

La recepción de la Encíclica de Benedicto XVI "Dios es Amor" ha tenido un efecto universalmente aceptado. Casi todos los analistas coinciden en que el Papa ha puesto el dedo en la llaga más lacerante de nuestro mundo: la carencia de afecto en las relaciones interpersonales, la carencia de corazón y alma en el entramado social, político e internacional. Como dice la Enciclica: "si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podré ver siempre en el prójimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en él la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atención al otro, queriendo ser sólo « piadoso » y cumplir con mis « deberes religiosos », se marchita también la relación con Dios. Será únicamente una relación « correcta », pero sin amor. Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama". La Encíclica del Papa deja completamente al descubierto que nuestro mundo tiene urgente necesidad de la misericordia divina.

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