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martes, diciembre 06, 2005

El mito de la caverna en Platón y la Navidad Cristiana

Parece que el mito de la caverna de Platón ha cobrado una actualidad importante en el mundo de los medios. Muchos escritores han comprendido mejor ese mundo de tinieblas, donde unos prisioneros desde su infancia, son obligados a contemplar sobre el fondo de la cueva las sombras (chinescas) de variados objetos proyectadas desde lo alto de un muro por unos extraños sujetos que están ocultos a los espectadores como los artistas de un guiñol; ellos utilizan para proyectar las sombras de los objetos una hoguera.

La "caverna perfecta" sería una sociedad en la que los ciudadanos sólo tuvieran acceso a medios de comunicación controlados totalmente por un poder totalitario; una sociedad en la que, además, los ciudadanos estuvieran obligados a conocer únicamente esa versión de la realidad y estuvieran obligados a permanecer atados con cadenas, sin otro acceso de conocimiento. La utilización política de esta imagen-mito es fácil y a ella recurren escritores importantes.

Hay, sin embargo, muchos más aspectos en este mito-representación platónico de la sociedad. En el relato del gran filósofo se habla de un prisionero que logró escapar y salió al exterior de la cueva; después de sufrir el efecto cegador del sol quedó asombrado de la grandeza del mundo real y movido de compasión por sus compañeros volvió para describirle su descubrimiento y animarles a la fuga. La reacción de sus compañeros de cadenas fue de rechazo; lo tuvieron por loco y peligroso y si hubieran podido lo hubieran matado.

El mundo de la caverna de Platón es un mundo de sombras que ha fascinado a muchos grandes filósofos y teólogos. San León Magno, Papa en el siglo V, comparó al mundo pagano con una gran caverna tal como la representa el mito clásico y describió la tarea de la Iglesia como la de iluminar ese mundo de las sombras con la luz del Sol, que es Cristo.

(Para entender mejor el mito de la caverna)

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