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lunes, mayo 09, 2005

La misión del Magisterio en la Iglesia, explicada por Benedicto XVI

Benedicto XVI toma posesión de su catedral, la basílica de San Juan de Letrán

El Papa no es un «soberano absoluto», aclara

El poder conferido por Cristo a Pedro y a sus sucesores es, en sentido absoluto, un mandato a servir --señaló--. La potestad de enseñar, en la Iglesia, comporta un compromiso al servicio de la obediencia a la fe. El Papa no es un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley. Por el contrario, el ministerio del Papa es garantía de la obediencia a Cristo y a su Palabra».

«Él no debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente y vincular a la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, ante los intentos de adaptarse y aguarse, así como ante todo oportunismo».

Según el Papa, esta fue la misión de Juan Pablo II, «cuando ante todos los intentos, aparentemente benévolos, ante las erradas interpretaciones de la libertad, subrayó de manera inequívoca la inviolabilidad del ser humano, la inviolabilidad de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural».

«La libertad de matar no es una verdadera libertad, sino una tiranía que reduce el ser humano a la esclavitud», aclaró Benedicto XVI en el pasaje de su homilía que más aplausos suscitó.

«El Papa es consciente de estar, en sus grandes decisiones, ligado a la gran comunidad de la fe de todos los tiempos, a las interpretaciones vinculantes desarrolladas a través del camino de peregrinación de la Iglesia», concluyó.


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